Carta abierta al Presidente de la Diputación de León

Estimado Presidente:


Mi nombre es X, mayor de edad y DNI Y, vecino de Z.
Vaya por delante mi sincera felicitación por su reciente acceso a este cargo que,
de momento, pone una cumbre en su ya dilatada carrera de representación política.
Personifica con ello un poder público y en esta consideración me permito recordarle el Artículo 51.1 de la Constitución Española:


“Los poderes públicos garantizarán la defensa de los consumidores y usuarios,
protegiendo, mediante procedimientos eficaces, la seguridad, la salud y los legítimos
intereses económicos de los mismos”


Imagino también su promesa de cumplir fielmente las obligaciones del cargo de Presidente de la Diputación de León, con lealtad al Rey y guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado.
Como poder público que es en virtud de su cargo de Presidente de la Diputación de León, se halla ud. obligado, entre otras cosas, a garantizar, la seguridad, la salud y los legítimos intereses económicos, de los vecinos y visitantes de esta localidad, utilizando para ello procedimientos eficaces.
El acceso a la población donde resido con vehículos a motor se lleva a cabo por una carretera de la que es titular la Diputación de León. Una carretera sin terminar, de manera que le restan unos 4 km. intermedios que no cumplen las condiciones de una carretera convencional.
Se trata de una antigua pista de montaña posteriormente asfaltada. Es por ello
una vía estrecha, sin explanada, que asciende a media ladera sin ninguna barrera de
protección lateral pese al continuo despeñadero que presentan estas laderas montañosas de gran pendiente y profundidad. Las ruedas de los vehículos que por aquí transitan, golpean el pavimento en lugar de rodar sobre él a causa de su rugosidad. La velocidad específica es claramente inferior a 30 km. por hora; cuando se cruzan dos vehículos es necesario parar y hacer maniobras previas que hagan posible el cruce y todo ello sintiendo la sensación permanente de riesgo de caída por la zona de terraplén. Una caída con un mal pronóstico de salvar la vida en caso de que ocurra.
Le dibujo este panorama, completamente real para que pueda ud. percibir las
pocas garantías de seguridad, de salud y aún de un interés económico legítimo degradado por las averías, desgastes y consumos excesivos que sufren los automóviles de los usuarios de esta vía que de ningún modo puede llamarse carretera.
Siento que está ud. directamente obligado a dotar cuanto antes de una barrera de
protección lateral tipo bionda en toda su longitud a este camino y no ignoro que para
ello se precisará de un ancho de plataforma que lo permita y que ahora no tiene. Pero
estamos ante un derecho constitucional que a nosotros nos alcanza y que a ud. obliga.
Le ruego por todo ello que, tras las consultas con sus funcionarios del Servicio de Vías y Obras sobre la veracidad y justicia de todo lo que he manifestado en este escrito, ejerza todo su poder público para alcanzar cuanto antes la obtención por parte de los usuarios de la mencionada vía de este derecho consagrado en el señalado artículo 51.1 de la Constitución Española.


Y mucho nos agradaría que nos mantuviese informados de las actuaciones que
vaya llevando a cabo para ello.


Atentamente le saluda en Z a 29 de julio de 2019

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