Carta abierta al Presidente de la Diputación de León

Estimado Presidente:


Mi nombre es X, mayor de edad y DNI Y, vecino de Z.
Vaya por delante mi sincera felicitación por su reciente acceso a este cargo que,
de momento, pone una cumbre en su ya dilatada carrera de representación política.
Personifica con ello un poder público y en esta consideración me permito recordarle el Artículo 51.1 de la Constitución Española:


“Los poderes públicos garantizarán la defensa de los consumidores y usuarios,
protegiendo, mediante procedimientos eficaces, la seguridad, la salud y los legítimos
intereses económicos de los mismos”


Imagino también su promesa de cumplir fielmente las obligaciones del cargo de Presidente de la Diputación de León, con lealtad al Rey y guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado.
Como poder público que es en virtud de su cargo de Presidente de la Diputación de León, se halla ud. obligado, entre otras cosas, a garantizar, la seguridad, la salud y los legítimos intereses económicos, de los vecinos y visitantes de esta localidad, utilizando para ello procedimientos eficaces.
El acceso a la población donde resido con vehículos a motor se lleva a cabo por una carretera de la que es titular la Diputación de León. Una carretera sin terminar, de manera que le restan unos 4 km. intermedios que no cumplen las condiciones de una carretera convencional.
Se trata de una antigua pista de montaña posteriormente asfaltada. Es por ello
una vía estrecha, sin explanada, que asciende a media ladera sin ninguna barrera de
protección lateral pese al continuo despeñadero que presentan estas laderas montañosas de gran pendiente y profundidad. Las ruedas de los vehículos que por aquí transitan, golpean el pavimento en lugar de rodar sobre él a causa de su rugosidad. La velocidad específica es claramente inferior a 30 km. por hora; cuando se cruzan dos vehículos es necesario parar y hacer maniobras previas que hagan posible el cruce y todo ello sintiendo la sensación permanente de riesgo de caída por la zona de terraplén. Una caída con un mal pronóstico de salvar la vida en caso de que ocurra.
Le dibujo este panorama, completamente real para que pueda ud. percibir las
pocas garantías de seguridad, de salud y aún de un interés económico legítimo degradado por las averías, desgastes y consumos excesivos que sufren los automóviles de los usuarios de esta vía que de ningún modo puede llamarse carretera.
Siento que está ud. directamente obligado a dotar cuanto antes de una barrera de
protección lateral tipo bionda en toda su longitud a este camino y no ignoro que para
ello se precisará de un ancho de plataforma que lo permita y que ahora no tiene. Pero
estamos ante un derecho constitucional que a nosotros nos alcanza y que a ud. obliga.
Le ruego por todo ello que, tras las consultas con sus funcionarios del Servicio de Vías y Obras sobre la veracidad y justicia de todo lo que he manifestado en este escrito, ejerza todo su poder público para alcanzar cuanto antes la obtención por parte de los usuarios de la mencionada vía de este derecho consagrado en el señalado artículo 51.1 de la Constitución Española.


Y mucho nos agradaría que nos mantuviese informados de las actuaciones que
vaya llevando a cabo para ello.


Atentamente le saluda en Z a 29 de julio de 2019

Las Linares

Ayer estuve un buen rato contemplando Las Linares y me dio por comparar aquello que veía con mis recuerdos de lo que vi, allá a principios de los años ochenta del pasado siglo, cuando descubrí a Burbia y a su entorno natural por vez primera.
Tuve así conciencia de cómo va muriendo un pueblo. De cómo muere Burbia.


Las Linares pronto serán una especie de selva y sus huertas un triste recuerdo. Cada vez
somos menos, porque vamos envejeciendo los que mantenemos esa cultura primaveral
de intentar sacarle a una tierra más bien pobre, algunos productos para poner en nuestras mesas: patatas, cebollas, tomates, lechugas, pimientos y poco más.


Este año he tomado nota de dos bajas muy sensibles, Félix y Manolo Carril y Alberto, con sus noventa bien cumplidos ya asume que sin tractor, no vale la pena seguir. Son ya muchos los años que tenemos encima como para ir por ahí, doblando el espinazo. Arar, plantar, regar, quitar las malas yerbas, en fin. Y luego está lo del clima, la emergencia climática, le dicen. Calor y luego frío sin previo aviso. Yo ya he plantado dos veces y aún así a mi huerto da pena verlo. No espero ya ni tomates ni pimientos, si acaso unas cebollas.


Me estoy mentalizando. He de ahorrar para un invernadero (Amazon me lo trae a casa un precio razonable) y además se va a ir acabando eso del cultivo tradicional de trabajar la tierra para luego mirar al cielo pidiendo clemencia, cultivo hidropónico es el futuro que yo veo. Adiós al arado, al riego y a las malas yerbas. Así los más mayores podremos seguir en el asunto y dado que no hay relevo generacional será ésta la única posibilidad de autoabastecimiento de alimento vegetal. Hidroponía en invernadero.

No obstante estoy comenzando a sentirme como uno de los últimos residentes burbianos, a sentir esto que ahora llaman vaciamiento de las pequeñas poblaciones. Sólo le ponen el nombre pero nada hacen por evitarlo, que yo vea.

Agnósticos de la política

Empezaremos por la RAE (Real Academia Española).
Político: perteneciente o relativo a la actividad política.
Política: actividad del ciudadano, cuando interviene en los asuntos públicos.
Agnóstico: que se niega a conocer o no quiere saber nada.


Según lo anterior, un agnóstico político es aquel que no quiere saber nada de la actividad política. Piensa que bastante tiene con preocuparse de “lo suyo” y que eso de la política es un trabajo sucio con el que no quiere mancharse las manos y se lo deja a lo que él llama, los políticos. Eso sí, cuando hay elecciones va y vota, no vaya a ser que los demás piensen que no es un buen ciudadano.
Lo que estas personas, que no son pocas, llaman, “los políticos”, son en realidad sólo representantes de los verdaderos políticos, que somos nosotros, los ciudadanos. Y
estos representantes que conocen perfectamente este hecho sociológico del agnosticismo político, se han inventado lo del centro y muchos de ellos se dedican a alimentar dicho invento manifestando que ellos mismos son también de centro, que lo más civilizado es no ser ni de derechas ni de izquierdas y para captar el mayor número de votos posible unos se dicen de centro-derecha y otros de centro izquierda y así pueden llamar extremistas a los demás, extremistas de izquierdas y extremistas de derechas.


Nos preguntamos qué pasaría si lo que llamamos “lo nuestro”, que no es otra
cosa que la necesidad que se nos ha impuesto, de tener que ganarnos la vida con nuestro esfuerzo personal, no fuese necesario, es decir, si a todo nacido, por el hecho de serlo,
se le asignase una renta básica incondicional que le permita seguir viviendo ya no tendríamos que preocuparnos por eso de labrarnos un porvenir.
La respuesta nos parece sencilla, obvia incluso: al desaparecer esa preocupación
vital, comenzaríamos a preocuparnos por los demás, por los asuntos públicos, por la
política, querríamos conocer sobre la actividad política y luego querríamos ejercer dicha
actividad. Seríamos verdaderos ciudadanos, pero claro, acabaríamos con el modelo actual de representación política. Si todos nos comportamos como ciudadanos, nuestros actuales representantes, no pasarían de ser nuestros portavoces. Ahora son esas personas que se sacrifican para que nosotros no tengamos que hacer ese sucio trabajo de la política.


Un ciudadano comenzará por el conocimiento y adquiriendo mínimamente este conocimiento pronto se dará cuenta de que solo hay dos formas posibles de ser en el
mundo. La primera proviene de nuestra memoria genética, de cuando nuestros ancestros sólo sobrevivían aplicando una lógica de violencia, estaban obligados a ella para poder seguir existiendo, a comportarse como depredadores, lo más astutos posible, actuando
como individuos humanos, con nocturnidad y alevosía. Es esta ética depredadora la que
aún subsiste, debidamente mejorada con lo que ahora llamamos liberalismo, entendiendo por liberalismo la corriente de pensamiento que propone poner por encima de todo, la libertad individual.
En la práctica, el liberalismo ha creado un sistema económico, el capitalismo, sistema que considera al hombre como factor de producción, situación a la que nace ya obligado toda vez que es el trabajo asalariado la única posibilidad que cada nacido tiene para poder seguir viviendo. Las sociedades capitalistas se conforman así en empresarios y trabajadores, en clases dirigentes y chusma, en explotadores y explotados. Es la consagración de la desigualdad a la que se llega por el camino de la libertad, de la libertad individual, no colectiva, de manera que unos son más libres que otros o más
esclavos que otros, según se mire. Por el contrario, el ciudadano, hombre ya liberado de tener que sobrevivir mediante un trabajo asalariado al tener una renta mínima garantizada, puede seguir conociendo y pensando y pronto se dará cuenta de que es precisamente el capitalismo el que ha puesto a nuestro planeta en situación de emergencia climática y comenzará a decir Biosfera cuando se refiera al planeta que habitamos y pronto descubrirá el verdadero significado de la palabra “cuidar”, cuidar de nosotros mismos, de los de nuestra especie y de la biodiversidad.


La ética cuidadora supone olvidar la libertad individual para ir pensando
colectivamente, en igualdad, echando mano de nuestra inteligencia individual para, en
conexión con la inteligencia de los demás, ir constituyendo inteligencias colectivas
como mecanismo que nos ha de señalar con toda certeza cómo cuidarnos con éxito.
Para llegar a la libertad a través de la igualdad. Primero igualdad, cuando lo
consigamos seremos igualmente libres. No hay otra manera.
Frente al individualismo del depredador astuto en libertad, el colectivismo
igualitario de los cuidadores inteligentes.
Este colectivismo, organizado para averiguar lo que debe hacerse en cada
momento, colectivismo por tanto asambleario, es lo que algunos llamamos, sin ningún
pudor, comunismo democrático.


Ya llegamos al final de nuestro propósito.Solo hay dos formas de ser en el mundo, o liberalismo o comunismo. O derecha o izquierda. El centro, desde un punto de vista ideológico, no existe, sólo existen los agnósticos de la política.
Y además sabemos cómo se pueden ir transformando esta clase de personas que
más bien están en el mundo que son en el mundo (ser o estar, esa es la cuestión),
bastaría con implantar una renta básica incondicional y para siempre.

Realidad ancaresa

El ámbito territorial denominado Burbia, es una parte verdaderamente
representativa de lo que la UNESCO ha denominado Reserva de la Biosfera de los
Ancares, que es a su vez, un territorio habitado por el hombre que ha merecido esta
denominación por reunir dos cualidades, estar bien diferenciado de los territorios que lo rodean y conservar un alto nivel de biodiversidad en buen estado de conservación.
Por todo ello este territorio merece la consideración de país, el País de los
Ancares. Sus habitantes serán, los ancareses.


Sin embargo, esta forma de nombrar a los habitantes del País de los Ancares, no
es asumida, ni mucho menos, por la totalidad de ellos y ello porque también existe un
río, el río Ancares, por lo que el patronímico “ancarés” ha sido reservado históricamente
para los que habitan el valle de este río.
Pero el País de los Ancares es una realidad y sus habitantes, los ancareses, deben
ser los primeros en asumirla cuanto antes pues estamos ante un hecho diferencial que
interesa sea reconocido exteriormente a fin de poner en pie una fortaleza que sirva bien a un desarrollo sostenible del que ahora se carece. No será posible semejante fortaleza si los que aquí habitamos no nos reconocemos como una unidad poblacional, si no asumimos nuestra singularidad identitaria.


Si entendemos que nuestra patria es el lugar que habitamos, hemos de
reconocernos como, burbianos y ancareses al mismo tiempo y solo a partir de ahí
podremos esperar que los demás nos consideren como tales. Debemos ser patriotas de
nuestras patrias.

Extracto del libro “Un ano nos Ancares” de Xurxo de Vivero. Ediciones Xerais
de Galicia, S.A. 1994


A XEOGRAFÍA

Os Ancares esténdese de norte a sur, quedando a oriente León e a occidente
Lugo, xa que os mais altos cumes, entre o Mustallar e o Penarrubia, forman a raia. O
Cuiña e o Miravalles, ó norte, pertencen íntegramente a León, aínda que o último destes
picos toca con Asturias.
A vertente galega descende , en xeral, de xeito máis lene nas máximas alturas da
serra, e despois espállase anárquicamente nun labirinto de montes, valgadas e regatos
ata o Navia, ó que poderíamos considerar o limite natural dos Ancares galegos. A
meirande parte deste territorio –case todo- forma o concello de Cervantes, con
capitalidade en San Román.Os A ncares leoneses esbarráncase bruscamente ata vales bastante rectilíneos queson percorridos polos ríos Burbia, Ancares e Cúa, cos seus respectivos afluentes. Toda esta rede fluvial morre no Sil.


Administrativamente repártense entre os concellos de Peranzanes, Candín, Valle
de Finolledo (hoxe incorporado a Vega de Espinareda) e Paradaseca (na actualidade
absorbido por Vilafranca do Bierzo).


Desde un punto de vista faunístico e botánico, podemos considerar ós Ancares
como o extremo sudoeste da cordilleira Cantábrica. Pero seu relevo é mais gastado e
baixo (ningún pico pasa dos dous mil metros) e a súa constitución xeolóxica é de
pizarras con afloramientos de cuarcitas nos cumios; tamén hai áreas graníticas, como as
de Piornedo e Suárbol, e escasas vetas calizas.


O clima é atlántico-continental de montaña, moito máis húmedo na vertente
galega e con influencia da meseta en León.

Bases para la construcción de un partido político verdaderamente democrático y con opciones de gobierno

Dice José Luis L. Aranguren en su, Ética y Política (Editorial Biblioteca Nueva
S.L., Madrid 1996) que es propio de las sociedades liberales un sentimiento general de
repulsa de la acción política, de manera que la mayoría quiere mantener sus “manos
limpias” y su conciencia tranquila, encargando a esa especie de “poceros” que serían los
políticos, el feo y sucio oficio de gobernar.


Esta tesis explica porqué, en este tipo de sociedades, se gobierna con un sistema
que hemos dado en llamar democrático representativo, pero que en casos como el
nuestro en el que por una parte, el mínimo de subsistencia debe ser obtenido mediante el trabajo asalariado en un contexto con más de tres millones de parados y por otra, no
existe limitación alguna de los tiempos de mandato ni posibilidad de revocación de los
nombramientos, el sistema se parece más a una oligarquía que a una verdadera
democracia, ya que muchos de nuestros “poceros”, encuentran en la acción política un
oficio para toda su vida constituyendo con ello una nueva clase social, la clase política.


Así, nuestro comportamiento, más próximo al de los antiguos súbditos que al de
unos modernos ciudadanos, los ha transformado en auténticos oligarcas. Podemos
afirmar pues que este sistema de democracia representativa a la española no es más que una oligarquía, representativa eso sí, en el sentido de que somos nosotros los que, a
pesar de ser plenamente conscientes de esta situación, nos negamos a actuar como
ciudadanos y nombramos libremente a nuestros poceros oligarcas cada vez que se nos
convoca para ello. Luego los ponemos a parir en nuestras tertulias y eso es todo.


Si quisiéramos cambiar de sistema, es decir si en lugar de aceptar que hemos de
vivir para siempre en una sociedad de corte liberal, podríamos hacerlo. Bastaría con
crear un partido político verdaderamente democrático que tuviese posibilidades reales
de gobernar.

Para que sea auténticamente democrático, el poder ciudadano debe mantenerse en el lugar en que se origina, es decir en manos de cada uno de los ciudadanos.Ciudadano significa actor político, un actor hace su trabajo y no lo deja en manos de su representante. El ciudadano que es el detentador de un poder político individual debe unirlo al de otros ciudadanos en pie de igualdad, creando un órgano colectivo de tipo asambleario, colectivo que para su viabilidad exige una limitación en el número de susmiembros, por ejemplo, 20 miembros como máximo. Es lo que se llama, una pequeña comunidad resiliente (PCR).


Un conjunto de PCRs, debidamente conectadas entre sí pondrían en pie un poder democrático indestructible. Democrático, porque es el poder de un pueblo que se niega
a dejarlo en manos de representantes. Indestructible, porque estamos ante comunidades realmente resilientes (Resiliencia es la resistencia a los golpes).


El problema se reduce al diseño de un sistema de conexiones entre estas PCRs
que sea realmente efectivo. Conexiones que son en realidad comunicaciones y que por
ello cada PCR habrá de tener en todo momento un portavoz. Cada PCR es una unidad
territorial por lo que para llegar a actuar en las unidades en las que se articula el
territorio español, municipios, provincias, autonomías y estado central, se precisará de
la creación de PCRs de ámbito superior, formadas por portavoces de las PCRs de base.


Tendremos así las PCRs Locales que son las únicas que mantienen el poder de
acción política y en distintos niveles tendremos además, PCRs, formadas por portavoces
de las PCRs Locales: Municipales, Provinciales, Autonómicas y Nacionales.

Ya tenemos garantizado el aspecto democrático, ahora falta abordar el asunto de
las posibilidades de gobierno.


De lo ya dicho se deduce claramente que las PCRs han de estar formadas por ciudadanos, con la definición que ya hemos dado para este concepto alternativo al de súbdito. La cuestión estriba así en determinar el número de ciudadanos necesario para
que el partido político que formen tenga una clara opción de gobierno.


En nuestro país y en números suficientemente aproximados para la precisión de
este trabajo, tenemos unos 38,5 millones de electores, distribuidos de la siguiente manera, unos 22 millones viven en unas sesenta ciudades de más de 300.000 habitantes, unos 15 millones viven en unas 5.000 ciudades con población comprendida entre 1.000
y 100.000 habitantes y 1,5 millones viven en unas 50.000 ciudades de menos de 1000
habitantes, de las cuales unas 45.000 tienen menos de 100 habitantes.

Consideremos ahora el número de unidades elementales de población en las que
podemos constituir una PCR. Estas unidades serán las pequeñas poblaciones y los
barrios o distritos de las grandes y medianas. Tomamos un valor medio de 20 barrios
por ciudad mediana y 50 barrios por cada gran ciudad.


En total tenemos: 50.000 + 5.000 x 20 + 60 x 50 = 153.000 unidades elementales
de territorio.


Introduciremos ahora dos factores de cálculo, el primero de ellos lo llamamos
factor de implantación que lo definimos como porcentaje de implantación territorial
eficiente de una PCR. Tomaremos para este coeficiente un valor de, 50%. El segundo es
el factor de penetración social que definimos como capacidad de un ciudadano de
convencer a un grupo de electores potenciales. Tomaremos un valor 3 para estecoeficiente, lo que significa que un miembro de una PCR puede convencer a dos
electores para que apoyen sus tesis con su voto: 2 + 1 = 3.


Aplicando estos coeficientes, tenemos:
153.000 x 0,5 = 76.500 posibles PCRs Locales en todo el territorio nacional
76.500 x 20 = 1.530.000 ciudadanos, lo que supone un 4% del censo electoral.
76.500 x 20 x 3 = 6.120.000 votos


Si en nuestro país pudiésemos contar con que un 4% de los electores están dispuestos a actuar como ciudadanos que se nieguen a entregar a representantes el poder político que poseen, podría llegarse a construir un partido político verdaderamente democrático y con claras opciones de gobierno.


Todo empieza por ir constituyendo en cada pueblo y en cada barrio una pequeña
comunidad resiliente, una pequeña asamblea ciudadana en funcionamiento permanente.

Al Defensor del Pueblo


Nombre, DNI, domicilio, acusa recibo de su escrito dentro del expediente con la referencia arriba indicada y además tras detenida lectura del mismo, entiende que su contestación no da respuesta a la totalidad de las exposiciones contenidas en su
petición de ayuda de fecha uno de mayo de dos mil diecinueve. Y es por esto que se
permite reiterar dicha petición.

Su señoría se ha limitado a contestar acerca de nuestra afirmación de que durante
el proceso de elaboración de la Estrategia Nacional frente al Reto Demográfico, no se
ha consultado a las pedanías, siendo éste, en opinión de quien suscribe, el menor de los
defectos cometidos durante dicho proceso. Da la impresión de que su señoría no entiende que tal como se ha elaborado este documento se han vulnerado derechos fundamentales de algunos de los españoles, concretamente de los que habitamos en localidades que no son municipios y que de ser así, habría que solicitar la nulidad de dicho documento.


Si el gobierno central elabora un estudio cuya primera etapa consiste en averiguar las densidades de población para poder luego establecer qué poblaciones no tienen viabilidad por poseer densidades por debajo de cierto valor, esto deberá hacerlo para cada una de las poblaciones del país. Todos tenemos igual derecho a saber si la población que habitamos es viable o no y a saber qué medidas piensa adoptar al respecto nuestro gobierno central en el caso de que nuestra localidad esté situada bajo ese umbral. Si el gobierno hace este estudio en base a la población de los municipios está ignorando que en nuestro país existen poblaciones que no son municipio o dicho de otro modo, algunos municipios tienen dentro de su territorio más de una población y en estos casos la densidad de población del municipio es un valor medio que falsea la densidad poblacional de cada núcleo y que tal valor no puede ni debe compararse con la densidad de población de los municipios unipoblacionales.


Ocurrirá que en muchos casos, poblaciones que no tienen la condición de municipio y están muy poco pobladas no serán detectadas por este estudio.
Estas poblaciones que en algunas comunidades se llaman pedanías, resultan así,
invisibles y por ello sus habitantes no podrán acceder a los beneficios de estas
estrategias de lucha contra la despoblación que ahora sufren.
Los habitantes de localidades pequeñas que no ostentan la condición de municipios sufren por ello la vulneración de un derecho fundamental de los contenidos en el Título I de la Constitución Española, concretamente el de no discriminación
definido en el artículo 14.
Y más todavía, los gobiernos de la Comunidad Autónoma de Castilla y León en el ejercicio de sus competencias sobre ordenación del territorio, demostrando un profundo desconocimiento de lo que este concepto significa y con el propósito, según ellos, de salvaguardar derechos históricos de pequeñas poblaciones que antes de 1.978 no eran municipios, han regulado la figura de las pedanías, ignorando completamente que la organización del territorio del estado español está recogida en el Título VIII de la Constitución Española, cuyo artículo 137 señala que el Estado se organiza territorialmente en municipios, provincias y comunidades autónomas.

Si pensamos que desde el punto de vista de la organización territorial de la biosfera que habitamos, el territorio se organiza en hábitats de las distintas especies de seres vivos y que es la localidad el hábitat del hombre, habremos de concluir que el territorio español está organizado en localidades, que llamamos ciudades cada una de las cuales administra una porción de espacio natural que la rodea y si aplicamos a esta definición los artículos 14 y 137 de la Constitución, habremos de concluir que todas las ciudades españolas
sean del tamaño que sean deben tener la condición de municipios. Los gobiernos de Castilla y León han creado los denominados entes locales de ámbito inferior al municipio poniendo a dichos entes bajo el gobierno del municipiounipoblacional más próximo y pone por ello a sus habitantes en situación de discriminación por razón del lugar de su residencia.


Es por esto, por entender que existe una vulneración de este derecho fundamental derivada de la existencia de poblaciones que no son municipio, por lo que acudimos a solicitar que acceda a defendernos.


Y una reflexión y ruego finales. Se equivocará su señoría si piensa que por residir en una población que apenas alcanza los cincuenta habitantes, se halla ante gentes rústicas más próximas al arado que a las ventanillas de las administraciones públicas. Mas bien estamos ya algo cansados de tanta ventanilla donde poco o nada resolvemos. Somos una porción, minúscula eso si, del pueblo español, en busca de un defensor con la sensibilidad suficiente para hacer suyo nuestro problema y que al parecer se ha encontrado con un funcionario mas que piensa que la cosa no va con él y que amablemente nos señala otra ventanilla. Don Francisco, defiéndanos, por favor.


Le saluda muy atentamente en / a cuatro de junio de dos mil diecinueve.

Un Defensor que no nos defiende

A finales de marzo de 2019, el Consejo de Ministros tomó el acuerdo de aprobar
las Directrices Generales de la Estrategia Nacional frente al Reto Demográfico. No está
mal que nuestros gobernantes se ocupen de estudiar la demografía nacional, quizá así se den cuenta de la situación de gravedad a la que la forma de situarnos sobre el territorio
nos ha llevado, tanto desde el punto de vista del envejecimiento, como sobre todo, de la
tendencia a la concentración en unas pocas macrociudades a costa de dejar a la inmensa
mayoría de las existentes con menos de mil habitantes y de entre éstas, un 90% con
menos de 100 habitantes, lo que convierte a estas últimas en directamente insostenibles
por lo escaso de su población.


Al iniciar el estudio de estas Directrices, vimos con espanto que los datos sobre
densidad de población, en lugar de elaborarse por poblaciones lo han sido por
municipios, ignorando con ello que gran parte de las poblaciones más pequeñas y por
tanto con una situación de emergencia, no tienen la consideración administrativa de
municipios y resultarán por ello invisibles para dichas directrices.


Nos pareció este lapsus, motivo suficiente para pedir la anulación de unas
directrices redactadas con un procedimiento tan erróneo. Y con este propósito nos
dirigimos al Defensor del Pueblo, pensando que es esta institución la más idónea para
defender debidamente a nuestros pueblos.


La contestación del llamado Defensor del Pueblo nos ha dejado perplejos, se
limita a decirnos que nos dirijamos a la Junta de Castilla y León a solicitar información.
Parece que este señor no se siente concernido cuando una parte del pueblo, los
que vivimos en pequeñas poblaciones que no son municipio, le hacemos ver que
estamos discriminados por el hecho de haber elegido estos lugares para vivir y cuando le pedimos ayuda para acabar con esta situación, nos manda a otra ventanilla.


Como somos gente acostumbrada a perseverar, nos hemos permitido enviarle
una contestación, de la que damos cuenta en lo que sigue. No nos rendimos. Nunca nos rendiremos.

Una Vida Buena para nuestros mayores


Y cuando llegue el día del último viaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.
Antonio Machado


Nos dijo Aristóteles que la única razón de ser de una comunidad democrática es
el alcanzar una Vida Buena para todos los miembros de dicha comunidad.
Si decimos esto mismo en orden inverso estableceremos que, si existen
comunidades en las que muchos de sus miembros están lejos de tener una Vida Buena,
estas comunidades no son democráticas.


Democracia significa gobierno del pueblo para el pueblo, de manera que en una
comunidad democrática, los individuos que la forman actúan al mismo tiempo como
súbditos y como ciudadanos, como dirigentes y como dirigidos, porque democracia es
igualdad.
Las comunidades desiguales no son en modo alguno, democráticas. Si unos
gobiernan y otros son gobernados, aunque se gobierne para el pueblo, si es sin el pueblo
serán comunidades oligárquicas.

A estos oligarcas les interesa hacernos creer que vivimos en unas comunidades
democráticas, si lo consiguen, aceptaremos sin darnos cuenta nuestro papel de súbditos.
Pero al comprobar que muchos de nosotros y especialmente nuestros mayores
están muy lejos de llevar una Vida Buena, tendremos que admitir que no formamos
parte de una comunidad democrática.


La mayoría de nuestros mayores viven de sus pensiones de jubilación, tan
escasas en muchos casos que les alejan considerablemente de la Vida Buena, dejándoles
en los umbrales de la malnutrición, de la higiene, de la soledad y aún de la salud. El sistema económico liberal bajo el que vivimos, lo basa todo en el trabajo
asalariado y a través de él, en las cotizaciones a la Seguridad Social.
Durante nuestra vida laboral hemos de pensar en todo momento en cómo
viviremos cuando dicha vida laboral finalice. Se nos informa ya desde el principio que
las pensiones de jubilación derivadas de las cotizaciones laborales van a ser
insuficientes para alcanzar ese ideal democrático de una Vida Buena.


Hemos de ahorrar para tener al menos una vivienda en propiedad porque dichas
pensiones no alcanzarán para pagar un alquiler. Así, además de hacernos esclavos de la
nómina (ganarás el pan con el sudor de tu frente), el sistema nos convierte en esclavos
de la hipoteca. Si sumamos el coste de sobrevivir mas el coste de la hipoteca, la suma se
aproxima al importe de nuestra nómina, lo que hace que difícilmente lleguemos a fin de
mes, cada mes de nuestras vidas laborales y además nos dicen que hay que ahorrar para
la vejez. Eso sí, seremos propietarios de una vivienda que heredarán nuestros hijos, tras
haber abonado el correspondiente impuesto sobre la transmisión patrimonial. Es la
herencia como un problema más para nuestros herederos.


Todo esto representa la cara oculta del ahorro que por ello no se nos muestra,
nadie nos dice que el ahorro es un invento más que nos aleja de ese ideal de la Vida
Buena.


Por eso algunos pensamos que como mal menor, el ahorro debería ser reversible.
Las hipotecas deberían ser reversibles de forma obligatoria para las entidades
financieras. Así el día de nuestra jubilación podremos suscribir una hipoteca inversa
sobre nuestro patrimonio inmobiliario que nos aporte una apreciable liquidez en el
último tramo de nuestras vidas a cambio de perder su titularidad pero conservando el
usufructo hasta el final.
Nuestros herederos sabrán que no hay nada que heredar porque habremos
cumplido con el ideal machadiano, embarcando sin nada para el último viaje.


¡Hipotecas Inversas ya!

Alcalde pedáneo

Tras conocer el resultado electoral hemos sabido que X, seguirá de alcalde del pueblo cuatro años más, su rival, el hijo del difunto Y, quedará, al haber perdido, como vocal de la Junta Vecinal. X será el Presidente de este órgano de gobierno y además por ser alcalde tiene la facultad de nombrar a otro vocal para así configurar el Pleno de la Junta Vecinal, Pleno que de esta manera, X siempre dominará por dos a uno.


Como se ve, ni siquiera la democracia representativa ha llegado aún a las
pedanías y ello debido a la falta de voluntad, sensibilidad y diligencia con que estas
pequeñas comunidades han sido históricamente tratadas por el órgano que tiene la
competencia para ello, los gobiernos de la Junta de Castilla y León.
Y esto es así porque pese a que las pedanías tienen la condición de entes locales
y por ello su régimen competencial y jurídico debe ser equivalente al de los otros entes
locales de ámbito mayor, como pueden ser los ayuntamientos, su modelo de
representación política es bien diferente y mucho menos democrático.

En un ayuntamiento, los electores eligen a los concejales y son éstos los que
eligen al alcalde, que se convierte así en Presidente del Pleno Municipal, el cual ha de
reunirse periódicamente en un acto público para tomar sus decisiones de gobierno y al
que por tanto pueden asistir los ciudadanos interesados, los cuales así conocen dichas
decisiones en el momento en que éstas se adoptan.
Dentro del modelo de “gobierno para el pueblo pero sin el pueblo” que parece
que nos hemos otorgado, al menos en el caso municipal al pueblo se le permite el
conocimiento de cómo, cuándo y porqué se gobierna y dicho gobierno lo ejerce un
órgano colectivo.


Contrariamente, en una pedanía gobierna un individuo, el alcalde pedáneo. La
Junta Vecinal es solo una apariencia de órgano colectivo pues el alcalde tiene siempre la
mayoría en él y por tanto se reúne cuando él quiere donde quiere y como quiere y no
está obligado a reunir al pueblo para ser oído, ni siquiera informado sobre sus
decisiones de gobierno.


Democracia, la justa o sea, ninguna. Estamos ante una forma de gobierno
oligárquica. X es nuestro oligarca, o quizás solo sea la marioneta del verdadero
oligarca en la sombra.

Construyamos comunidades

Pensaba Kierkegaard (1813,1855) que la posibilidad de libertad produce angustia en el humán inteligente y es la angustia la que le lleva a una existencia, a un recorrido vital, por tres estadios sucesivos: el estadio estético, en el que vive en la inmediatez, es hedonista, vive en dependencia de las cosas y no se compromete con nada ni con nadie. Es una etapa en la que no encuentra forma de huir del tedio, de la inquietud y la inestabilidad propios de esta forma de vida.

La única posibilidad está en optar por un segundo estadio, el de la auténtica vida ética, es el momento del compromiso matrimonial. El humán auténticamente libre no es el que vive esclavizado por los placeres, sino el humán ético capaz de escoger responsblemente. Pero cuando la ética tiene que afrontar el problema del pecado, surge el arrepentimiento y ello le obliga a optar por un plano superior puesto que ante el pecado el individuo se queda solo ante Dios.

El tercer estadio, la excepción religiosa es la de aquel individuo que apuesta por lo más alto pues ve en lo religioso el amor supremo que no ve representado en la institución matrimonial. La angustia de la libertad se resuelve entonces atándose a Dios, es decir, con la religión.

El propio Kierkegaard, alcanzó este tercer estadio cuando rompió su compromiso con Regina Olsen. Pese a que la siguió amando el resto de su vida optó por una vida solitaria unido solo con Dios.

Ahora han pasado ya dos siglos y la mayoría aceptamos lo que hoy se llama panteísmo ateo: lo único que existe es el Universo y todo lo que hay y lo que podrá haber es o será solo una parte del Universo. Ha desaparecido el tercer estadio en que pensaba el que algunos llaman, el Sócrates del Norte. Solo queda la forma egoísta de vivir, dependiendo únicamente de las cosas, sin comprometerse con nada ni con nadie, esclavizados por el placer o la forma ética, auténticamente libre porque somos capaces de elegir responsablemente, buscando el compromiso optando por la vida en pareja, que es el embrión de la comunidad familiar.

Así una mayoría de los individuos de nuestra especie sienten el impulso vital de formar una familia para luego trabajar por sacarla adelante.

Pensamos por ello que en toda acción colectiva que surja con la pretensión de perdurar debe aprovecharse ese impulso familiar tan generalizado.

De ahí que sean las familias bercianas las instituciones básicas sobre las que construimos el Colectivo El Bierzo Existe. En ellas se origina tanto el conocimiento del medio en que habitan como las acciones concretas a llevar adelante con ese objetivo común: “una vida buena para todos”.

El Colectivo El Bierzo Existe se construye mediante una estructura espacial concebida para una adecuada conexión entre las familias bercianas que permita una acción colectiva movida por la unión entre los iguales. Por eso nuestro lema: “Igualdad y Biosfera”.

En nuestro hábitat común, la Comarca de El Bierzo, nos unimos construyendo pequeñas comunidades, en la familia, en la pedanía o el barrio, en el municipio, en la subcomarca y finalmente la comunidad comarcal. En el seno familiar se nombra un Portavoz. El resto de las comunidades se forman con los portavoces de las comunidades de ámbito geográfico inmediatamente inferior.

Es un mecanismo diseñado para estar en todo momento unidos. De la unión saldrá la fuerza, tanto la fuerza capaz de transformar ocurrencias individuales en ideas colectivas, como la fuerza a emplear en la ejecución de esas ideas.

Construyamos comunidades que afloren intereses colectivos a los que sometamos nuestros intereses individuales.

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